ago 2
por Juan Carlos Guajardo B.

Publicado en el Diario Financiero. Santiago, martes 2 de Agosto de 2011

La huelga de 24 horas el 11 de julio en Codelco ha tenido importantes consecuencias. La primera es que ha generado un efecto demostración para sindicatos de otras mineras privadas que ahora buscan reivindicaciones mayores y el uso de paralizaciones fuera de los procesos reglados de negociación, al amparo del éxito de la huelga en Codelco. La segunda, y la más importante, ha sido el fortalecimiento de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) -que agrupa a los sindicatos de Codelco-, en su intento por no perder cuotas de poder en medio de los cambios que se están procurando en la empresa.

La agitación que se vive en el país, impulsada por las manifestaciones estudiantiles, ha representado una oportunidad exquisita para la FTC. La bandera de la renacionalización del cobre para financiar la educación ha resultado muy conveniente de enarbolar para los sindicatos mineros para reposicionarse como “representantes” del interés nacional, tras la mayor consciencia que ha adquirido la sociedad tanto sobre la relevancia de gestionar Codelco sin injerencia laboral como de los importantes beneficios que obtienen los trabajadores del cobre respecto de otros trabajadores en el país.

La gran batalla por un Codelco competitivo y sustentable en el largo plazo está por tanto en un momento decisivo. Hoy más que nunca se requiere tener convicción de que Codelco necesita ser más empresa y menos servicio público, para lo cual son necesarias reformas relevantes. Los trabajadores forman parte importante de Codelco, pero su rol debe estar suficientemente claro y delimitado a la labor productiva y no a su gestión.

Codelco necesita crecer y una de las vías para hacerlo es la de utilizar sus activos para generar alianzas con terceros. Hace algunos años los trabajadores de Codelco impidieron el acuerdo estratégico con la china Minmetals que independientemente de las características del contrato, representaba un paso trascendental en las relaciones con China. Peor aún, la FTC quisiera convertir a Gaby en una nueva división mermando con ello la posibilidad de uso de este activo con mayor flexibilidad por parte de la administración de la empresa. La inédita reunión de los sindicatos de Codelco con el presidente de la República constituye una mala señal en este contexto.

Si Codelco no puede usar sus activos para crecer, su desarrollo estará seriamente comprometido por las restricciones de financiamiento que tiene como empresa estatal. El nivel de endeudamiento es alto y el margen que queda se utilizará en los proyectos estructurales, que sólo para mantener la producción de los actuales yacimientos, requerirá US$ 17 mil millones. La otra opción es el aporte de capital del dueño, sobre lo cual sería conveniente avanzar hacia un criterio de capitalización de largo plazo, alternativa que en ningún caso alcanzarían para financiar nuevos proyectos mineros que valen varios miles millones de dólares, debido a las actuales circunstancias expansivas de la industria minera.

CESCO

jun 9

por Juan Carlos Guajardo

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Publicado en La Tercera el miércoles 9 de Junio de 2011

Perú es probablemente el país que más podría expandir su producción de cobre durante esta década. Si bien Chile espera un récord de inversión en minería de casi US$ 60 mil millones, una buena parte se destinará a reponer los niveles de producción de grandes yacimientos que enfrentan una natural caída productiva. En Perú, en cambio, de los US$ 48 mil millones de inversión minera, una parte significativa irá a nuevos proyectos que generarán un aumento neto de la producción de cobre. La participación de Perú en la producción mundial podría elevEl aporte de Chile y Perú será clave para equilibrar un mercado
presionado con una insuficiente producción desde 2004.
por Juan Carlos Guajardo
arse desde 8% en 2010 a 15% en 2020. Chile, en el mismo período, pasaría de 33% a 28%.

Perú disfruta de una etapa de crecimiento acelerado similar a la que experimentó Chile en los 90. Son pocos los distritos mineros en el mundo que están disponibles para crecer en la magnitud que ofrece Perú, ya que mientras los distritos maduros (Australia, Canadá, EEUU, Chile), enfrentan desafíos para aumentar su producción, otros distritos con potencial, como los africanos o los asiáticos, suman grandes incertidumbres geopolíticas, institucionales y de viabilidad operativa.

Todas las proyecciones en el mercado del cobre coinciden en que la alta demanda gatillada por China se mantendrá, por lo que el aporte de Chile y Perú será fundamental para equilibrar un mercado que ha estado presionado por una insuficiente producción desde 2004. La elección de Ollanta Humala ha despertado gran inquietud en inversionistas y especialmente en el caso de la minería, ya que el Presidente electo explicitóEl aporte de Chile y Perú será clave para equilibrar un mercado
presionado con una insuficiente producción desde 2004.
por Juan Carlos Guajardo
que incrementará los impuestos mineros y podría aplicar otras medidas inspiradas en una visión nacionalista de los recursos mineros.

La gravitación de la minería en la economía peruana y sobre todo las tan favorables perspectivas que ofrece esta industria en el país, no le harán sencillo al nuevo Presidente adoptar medidas radicales que podrían desmantelar la institucionalidad. Es cierto que en los últimos años Perú ha enfrentado una alta agitación social en torno a proyectos mineros, sobre todo de comunidades indígenas, al punto de paralizar algunos de ellos o en otros casos demorando de modo significativo el avance de los mismos. Pero este descontento social ha sido uno de los ingredientes que le ha permitido a Humala llegar al poder y, por ende, cabría pensar en una mayor capacidad de manejo de la efervescencia social de parte suya.

Perú es crucial para que el mercado del cobre avance hacia un equilibrio en el mediano plazo. La elección de Humala supone un escenario incierto, pero no necesariamente representa un retroceso para la viabilidad de la minería en ese país. El nuevo Presidente deberá conciliar un complejo juego de aspiraciones comunitarias ligadas a proyectos mineros, con la mantención de una base mínima de institucionalidad que ofrezca garantías a los inversionistas. Si Humala resuelve bien esta situación, Perú se consolidará por lejos como el segundo mayor actor de la industria mundial y el mercado del cobre podría esperar una situación equilibrada hacia fines de la década. Si por el contrario fracasa, Perú desperdiciaría una oportunidad única y el mercado del cobre enfrentará una situación crónica de escasez que se extenderá al menos hasta la próxima década.

ene 28

Columna publicada en diario La Tercera, 28 de Enero 2011

El financiamiento del plan de inversiones de Codelco, por su gran cuantía cercana a los 18 mil millones de dólares, está poniendo a prueba el nuevo marco institucional de la empresa, definido en el año 2009 en la forma de un nuevo gobierno corporativo.

La decisión de venta de uno de sus activos no mineros más importantes, la compañía eléctrica E-CL, generó dispares opiniones acerca de si los recursos a obtener debían o no destinarse al financiamiento del plan de inversiones. Si bien esta cuestión se saldó a favor de lo primero, puede constatarse que en la sociedad chilena no existe un consenso respecto de la forma en que Codelco debe desarrollarse. Un sector del país estima que Codelco debiera incorporar capital privado con el doble propósito de exonerar al estado de la obligación de entregarle recursos que tienen un costo alternativo mayor y, por otro lado, de mejorar su gestión, en el supuesto que su condición totalmente estatal es un impedimento para ello. Para este sector, los recursos de la venta de E-CL debieran haberse transferido total o parcialmente al erario fiscal.

Otro sector del país considera que Codelco debiera quedar tal como estaba y se resiste a cualquier cambio, sospechando que ocultan maniobras privatizadoras. Este sector se opuso a la venta de E-CL.

Existe una tercera vía, manifestada en un consenso político entre la Alianza y la Concertación, que permitió modificar el gobierno corporativo de la empresa. Esta alternativa fue el resultado de la constatación de que si bien respetables, ninguna de las dos posturas anteriores eran ni son funcionales a las necesidades de Codelco y por ende del país. Por un lado, la incorporación de capital privado requiere construir un acuerdo político que no solo es difícil de alcanzar sino que además tomaría un tiempo que la empresa no tiene, dado el apremio con que requiere invertir para revertir la obsolencia de sus yacimientos actuales. Por otro lado, el statu-quo –que costó sangre, sudor y lágrimas modificar-, era el camino más seguro al fracaso de Codelco, ya que hubiera sido muy difícil sacar adelante los enormes desafíos de la empresa bajo el esquema de inmovilismo político y presiones de captura que marcaban su devenir.

Los tiempos que corren sugieren que es el momento del pragmatismo para Codelco. Se requiere la construcción de un consenso que reconozca en el nuevo gobierno corporativo la única opción viable y con la que el país puede aprovechar a tiempo el boom de las materias primas, para lo cual Codelco debiera contar con las condiciones para materializar un plan de desarrollo que eleve su valor varias veces más de lo que hoy vale.

La opción anterior se sustenta en varias razones. En primer lugar, porque cambios en la propiedad de la empresa han demostrado no ser viables e intentar ese camino es simplemente una pérdida de tiempo, lo cual juega en contra de Codelco y de las oportunidades que debe aprovechar el país.

En segundo término, porque la reforma al gobierno corporativo fue hace menos de dos años, y resultaría incomprensible que no se le diera la oportunidad de demostrar su valía.

Y por último, porque China, el país pragmático por excelencia y que está moldeando al mundo, se siente muy cómodo relacionándose con una empresa del ámbito estatal. Las oportunidades para Codelco a partir de ello, son solo cuestión de imaginar.

Por Juan Carlos Guajardo B.

Director Ejecutivo de CESCO

jun 15

Publicada en diario La Tercera, 15 de Junio de 2010.

El Impuesto Específico a la Minería (IEM) más conocido como Royalty, fue instaurado en el año 2005 con una perspectiva de invariabilidad hasta el año 2017. El gobierno ha decidido incluir una reforma a este impuesto dentro del plan de financiamiento para la reconstrucción después del terremoto del 27 de febrero, lo que ha generado un debate político, como es habitual cada vez que surge en la agenda pública el tema de la contribución de la minería al país.

Si existía una decisión política para que la minería aportara recursos a la reconstrucción del país a través de impuestos, la polémica era inevitable. Si bien es entendible la necesidad de recursos para enfrentar la grave emergencia en el país (como ha ocurrido con el aporte que las compañías mineras han realizado directamente en las zonas devastadas del centro-sur de Chile), la existencia de la invariabilidad supone abrir un escenario que va más allá de la emergencia pues involucra un período que llega al año 2025, lo que ha hecho emerger visiones políticas que no consideran suficiente el aporte de la minería y que aspirarían a aumentar la tributación.

Nos enfrentamos entonces a un escenario complejo pues conviven dos ámbitos: la emergencia y el largo plazo. Ante esto, el escenario ideal sería que la actual discusión sobre la modificación al esquema tributario de la minería, permitiera despejar o aminorar los cuestionamientos acerca del aporte de la minería de tal forma de no dejar nuevamente instalada la incertidumbre, principal enemigo de la minería y del país. ¿Cumple la actual propuesta con esta condición?. En primer lugar debe señalarse que la modalidad propuesta para la aplicación del IEM en base a una tasa variable sobre la rentabilidad de la operación, es más efectiva que la modalidad actual como medio para gravar la renta minera y al mismo tiempo no presiona los márgenes económicos de las compañías mineras en períodos de precios bajos, los cuales sin duda volverán en algunos años más.

En segundo lugar, los cálculos hechos por Cesco utilizando diferentes escenarios de precio del cobre para el período 2010-2025, indican que la recaudación del IEM aumentaría del orden de un 26% respecto de la recaudación que se obtendría si no se modificare el IEM actualmente vigente. Si se considera un precio fijo de 2,5 dólares por libra para el período 2010-2025, la recaudación se incrementa en 9%. En un escenario de precios muy bajos, 1,5 dólares por libra, la recaudación disminuye en un 10%, ya que los costos de operación mineros estarían muy cerca o sobre este nivel en casi todas las compañías.

El terremoto ha traído nuevamente ante nosotros un tema sensible y relevante como es el de la tributación minera. Ya que este debate es una realidad, debiera aprovecharse la ocasión para establecer una tributación con una visión de largo plazo, como es necesario para mantener la estabilidad, base del éxito del país en los últimos años. Se trata por lo tanto de que la sociedad chilena logre encontrar el equilibrio entre la justa retribución por el uso de sus valiosos recursos, con los necesarios incentivos que requiere un negocio de alto riesgo como es el minero. ¿Serán los 1.500 millones de dólares adicionales, que en promedio estimamos generaría el nuevo esquema del IEM en el período 2010-2025, suficiente para alcanzar este equilibrio?, ¿existe este punto de equilibrio en nuestra sociedad o perseguimos vanamente una quimera?.


Por Juan Carlos Guajardo B.

Director Ejecutivo de CESCO

may 24

Publicada en Diario La Tercera. Viernes 21 de mayo de 2010.

Codelco cuenta desde ayer con un nuevo presidente ejecutivo y completó además la constitución de su nuevo directorio. Estos hitos marcan la implementación de la nueva ley de gobierno corporativo en la empresa, la cual, en su breve período de vida, ha demostrado validez al permitir el arribo de un ejecutivo chileno del más alto nivel a la máxima posición de Codelco.

Cabe entonces abrigar la esperanza de que estos cambios marquen el inicio de una nueva etapa que estimule un mejoramiento integral de la gestión de la empresa. Esta esperanza llega en el momento justo por dos razones. En primer lugar, porque la economía mundial atraviesa por un período excepcional de crecimiento de países emergentes caracterizado por ser altamente intensivo en consumo de materias primas como el cobre, y en segundo término, porque Codelco enfrenta desafíos enormes para mantener su nivel productivo.

Una tarea esencial del nuevo gobierno de la empresa es el de materializar los “proyectos estructurales” (Chuquicamata Subterránea, Nuevo Nivel Mina El Teniente, Nueva Andina Fase II y Mina Ministro Hales), que permitirán la continuidad operativa de los yacimientos tradicionales de Codelco y con ello su nivel de producción. Esta tarea constituirá un importante desafío por la complejidad técnica de estos proyectos, que buscarán revertir los efectos de la subinversión que registró la empresa en los años previos.

El financiamiento para estos grandes proyectos alcanza una cifra estimada en 15 mil millones de dólares, y su obtención requerirá un esfuerzo relevante de las nuevas autoridades de la empresa. Además de acudir a mayor endeudamiento –algo limitado por el ya alto nivel de la deuda actual-, Codelco deberá lograr capitalizar parcialmente sus utilidades, lo cual debiera ocurrir ya que el estado ha excluido la opción de participación privada y por ende asume implícitamente una responsabilidad en el financiamiento de una empresa trascendental para el país.

Otro aspecto que resultará fundamental para las nuevas autoridades es el manejo del ámbito laboral en todos los niveles de la empresa. Codelco estableció hace algunos años un marco para las relaciones con sus trabajadores en la denominada “Alianza Estratégica”, cuya vigencia está pronta a terminar. Será muy relevante observar de qué forma se establecerá el nuevo marco de entendimiento entre la administración y los trabajadores en consideración de los desafíos de productividad y competitividad que requiere Codelco.

También en el ámbito laboral, es relevante que la alta dirección racionalice las líneas de decisión simplificando la estructura -particularmente de la Casa Matriz-, y empoderando a las gerencias para una toma de decisiones de mayor celeridad.

Los desafíos de Codelco son significativos pero si la nueva administración logra enfrentarlos con éxito, las oportunidades son también muy amplias. El actual ciclo de altos precios del cobre refleja condiciones muy favorables para compañías productoras, que probablemente no se han repetido en muchas décadas. Los países emergentes, especialmente China, requieren enormes cantidades de cobre y si no es Codelco, serán otras empresas las que abastecerán este apetito insaciable.

La nueva alta dirección de la empresa responde mayormente a una visión de estado y el nuevo presidente de la empresa tiene credenciales técnicas intachables. Corresponde ahora al país permitirles las condiciones que permitan aprovechar la “ventana de oportunidad” que los recursos naturales le han abierto a Chile para convertirse en un país desarrollado.

abr 27

Columna de Opinión en Revista Minería Chilena Nº346. Abril 2010.

Resulta imposible escribir una columna de opinión en este momento sin referirse al terrible terremoto del día 27 de febrero y su posterior maremoto en las costas de Chile. Más aún para quienes estamos en el sector minero, que comparte su origen y esencia con la Tierra, la misma que tanto genera la riqueza mineral, como es capaz de incubar en su seno fenómenos de la naturaleza de intensidades difíciles de imaginar.

La primera reflexión que surge es que nuestra peculiaridad geológica derivada de la ubicación en el vértice de dos placas tectónicas en violenta e irremediable colisión, nos obliga a darle prioridad absoluta a las cuestiones de la Tierra. El estudio geológico –y su consecuente aplicación práctica-, debiera ser materia de alta relevancia nacional, no sólo pública sino también privada. ¿Porqué no sucede actualmente?. Parte de la respuesta podría estar en que no se ha dado suficiente valor a herramientas de gestión de y para el largo plazo, como son la planificación urbana, que requiere de mapas geológicos de las ciudades para organizar la construcción con riesgos controlados y bajo impacto social. Tampoco parece ser el caso en el monitoreo volcánico o sísmico, donde sólo hace pocos meses hemos conocido de proyectos de inversión en equipamiento y programas de estudio continuo.

Estas carencias no hacen sino revelar una forma de gestión que se guía por lo urgente pero no necesariamente por lo importante. Las ciencias de la Tierra tardan años en materializar sus impactos y por ello -para quienes toman decisiones-, es muchas veces más fácil postergar una decisión en este campo, que enfrentarla. Ésta es, claramente, una frontera que distingue a un país subdesarrollado que se ve abrumado por sus precariedades, de otro desarrollado que es capaz de prever situaciones y actuar con anticipación obteniendo así un resultado neto positivo.

Esta situación no es ajena a la propia minería. Por años hemos visto como el Servicio Geológico Nacional ha debido enfrentar precariedades expresadas, por ejemplo, en el lento avance de la cartografía indispensable para fomentar la exploración minera o en las limitaciones para procesar la información generada por las compañías mineras en sus campañas de exploración.

La segunda reflexión post terremoto es que las catástrofes naturales deben ser internalizadas como parte de la normalidad del país. Lo anterior implica estar preparados para movilizar eficientemente recursos de ayuda y traslado y reubicación de personas, pero tan importante como eso, para financiar la reconstrucción de las zonas afectadas. El costo de la crisis actual, estimado en 30 mil millones de dólares, podrá ser financiado gracias a los ahorros de la ley de responsabilidad fiscal y al fácil acceso a deuda internacional, ambos gentileza de la bonanza de los precios del cobre.

Este es un buen momento para instaurar un Fondo de Reconstrucción de Catástrofes Nacionales cuyo financiamiento sea regular. El mecanismo de operación de un fondo como este requiere un estudio acabado para determinar los principios que lo guiarían, aunque no es descabellado pensar que una fracción de lo que hoy se recauda por el impuesto específico a la minería, podría ser una de sus fuentes. En todo caso su financiamiento debiera contar con aportes transversales de todos los sectores del país.

La diversificación productiva del país (minería en el norte, agricultura en el centro, industria forestal en el sur, como ejemplos), permite una suerte de diversificación geográfica del riesgo ante catástrofes de la naturaleza. Mientras hoy la tragedia sacude a la industria forestal, del vino y parte de otras como la frutícola y manufacturera, la cuasi indemne minería permitirá sustentar la recuperación de las otras zonas. Y cuando llegue la hora de la catástrofe en el norte, el funcionamiento normal en las otras zonas será fundamental para el país.

Por último, cabe tomar debida y anticipada nota de lo que sucedería con un gran sismo en el norte del país. La minería opera con altos estándares de seguridad, ambientales y en varios otros aspectos, lo que ofrece cierta tranquilidad ante la ocurrencia de un gran terremoto. Sin embargo existe una gran red de actividades complementarias, como la transmisión eléctrica, el transporte ferroviario, vial y de ductos y la operación de puertos -por nombrar solo algunas-, que también debieran poder ofrecer estándares de seguridad ante terremotos y eventualmente maremotos. Esa es una tarea que debiéramos asegurar como país desde ahora, para pensar en lo importante y no sólo en lo urgente.

feb 3

Uno de los temas que más se ha destacado de las primeras declaraciones del recién electo Presidente de la República, ha sido el de apuntar a cambios relevantes en Codelco. Este protagonismo en el debate nacional constituye una buena noticia ya que la mayor empresa del país, de naturaleza estatal, merece contar con la atención del más alto nivel político.

Los desafíos de Codelco son muy importantes, pero son también gigantescas las oportunidades si el país los resuelve con sensatez. En lo inmediato, Codelco requiere acometer con éxito los denominados “proyectos estructurales” (Chuquicamata Subterránea, Nuevo Nivel Mina El Teniente, Nueva Andina Fase II y Mina Ministro Hales), que permitirán mantener –más que expandir-, la producción en los yacimientos históricos.

Asociado a lo anterior está la necesidad de obtener el financiamiento para estos proyectos por un monto estimado en 12 mil millones de dólares, cosa no menor en el caso de Codelco que tiene niveles de deuda significativos y un debate no resuelto entre capitalización privada o a través de la reinversión de sus utilidades.

Si bien ésta debe ser la prioridad en los próximos años -ya que es crucial para la viabilidad de la empresa-, no se debe perder de vista que Codelco requiere un mejoramiento integral que no sólo le permita sortear con éxito esta crucial coyuntura, sino que siente las bases para convertirse en una compañía minera líder global.

La economía mundial atraviesa una era de crecimiento intensivo en recursos naturales -impulsada por países emergentes como China-, la cual podría ser mejor aprovechada por Chile si Codelco tuviera mayor capacidad para crecer tanto en el país como en el exterior. Aprovechar esta “ventana de oportunidad” requiere que el país se imponga como objetivo que Codelco sea una gran compañía mundial, mucho más grande y competitiva de lo que es ahora.

Hoy los vientos soplan a favor de aquellas compañías capaces de crecer. Brasil, pragmáticamente, permitió que su otrora compañía estatal Vale creciera hasta convertirse en la segunda mayor minera del mundo. Australia, un país referente en materia de desarrollo minero, cuenta con la mayor compañía minera del mundo, BHP Billiton. Estos países ricos en recursos mineros, tienen en sus compañías verdaderos “buques insignia” que les permiten aprovechar su base de recursos para crecer y jugar un rol gravitante en la arena internacional. La lucha por el desarrollo de Chile podría beneficiarse mucho de un Codelco entre las mayores mineras del mundo.

La nueva ley de gobierno corporativo es un avance y ofrece un nuevo marco para mejorar la eficiencia y productividad de la compañía. Si bien no garantiza su éxito, constituye una oportunidad que deberá de todos modos enfrentar grandes retos. Uno de los más importantes será la necesidad de recuperar la capacidad de gestionar el recurso humano de acuerdo a los criterios que la administración crea pertinente, por sobre la fuerza de los sindicatos. También es relevante eliminar de una buena vez la mochila de la ley reservada.

La discusión sobre Codelco en el debate nacional tiende a concentrarse en elementos ideológicos, lo que en la actual coyuntura política post-electoral es particularmente sensible. Los desafíos y oportunidades que enfrenta Codelco son de tal magnitud que sería aconsejable concordar una visión de desarrollo de largo plazo y evitar su utilización como un elemento de mera diferenciación política, sin analizar en su mérito lo que es necesario hacer con la empresa y el aporte que puede hacer al país.

ene 15

La minería hará de Chile un país desarrollado

Publicada el 15 de Enero de 2010 en Diario La Tercera.

 

Chile tiene la oportunidad histórica de abandonar el subdesarrollo tras 200 años de vida independiente. Los aquí firmantes creen que la minería le permitirá a Chile dar ese salto definitivo. Para eso se requiere que las oportunidades y desafíos que ésta ofrece, sean entendidos e incorporados a los programas de gobierno de una manera amplia e integral, distinta a la predominante hoy. Pasar de la viga maestra y el sueldo de Chile, a la plataforma del desarrollo.

A pocos días de la elección de un nuevo Presidente de Chile, los temas relacionados a la minería se han centrado en el conflicto laboral en Chuquicamata y la necesidad de mayores recursos para financiar las propuestas programáticas del nuevo gobierno. Más allá de la soberana definición de los impuestos  que el país quiera aplicar, los desafíos y oportunidades de la minería chilena van mucho más allá del royalty y de Codelco. En los últimos treinta años se ha construido en Chile una industria de vanguardia mundial en tamaño, calidad, envergadura tecnológica y capital humano nacional de gran nivel, que ofrece la posibilidad de que Chile rompa históricos lazos de dependencia tecnológica y financiera que le han impedido hasta ahora convertirse en un país desarrollado.

Condiciones internacionales inigualablemente favorables -derivadas de la fase de alto crecimiento de países emergentes como China, India y Brasil-, auguran una elevada demanda de materias primas en los próximos años. Y Chile es uno de los pocos países del mundo con la capacidad de generar los recursos mineros que se demandan intensamente.

Nuestro país no tiene otra industria con la gravitación de la minería capaz de dar el salto hacia las industrias del futuro: la biotecnología, la nanotecnología y las tecnologías de la información. No hay mejor lugar que nuestro país para desarrollar soluciones tecnológicas en asuntos cruciales para el futuro de la minería mundial, como el mejoramiento del uso y abastecimiento de agua y energía, automatización y control, minería subterránea y biotecnología. El gran desafío es convertir éstos y otros temas emergentes en oportunidades para generar conocimiento y emprendimiento nacional, logrando así no sólo un negocio minero más sustentable, sino que una industria relacionada nacional competitiva internacionalmente, que cierre definitivamente la brecha tecnológica que siempre nos ha separado de los países más avanzados.

Para alcanzar este objetivo, Chile debe imponerse el propósito estratégico de convertirse en productor y exportador de tecnología minera, lo cual requiere que la minería sea un eje del desarrollo para un próximo gobierno, y no sólo una fuente de ingresos o un tema sectorial más.

Lo anterior requiere el liderazgo del gobierno para ir más allá de lo tradicional. Es necesario crear condiciones de confianza y un verdadero compromiso de cooperación pública-privada en torno a esta estrategia.

Queda por superar el paradigma de la “vaca lechera”, que considera que la minería es sólo una fuente de renta y que por ende no requiere otras consideraciones para transformarse en motor del desarrollo productivo y tecnológico nacional.

Existen otros desafíos fundamentales para la minería como asegurar la competitividad de Codelco como una gran empresa mundial, liderar los estándares ambientales de la industria minera global, modernizar la institucionalidad y gestión pública y aprovechar el amplio espacio para el emprendimiento nacional en pequeña y mediana minería no suficientemente aprovechado hoy, de forma tal de superar la paradójica ausencia de la minería en la bolsa chilena y el lento desarrollo de la exploración a través de compañías junior chilenas, dos rasgos que revelan la falta de conexión de la minería con el mundo de los negocios y el emprendimiento nacional.

Chile tiene una gran oportunidad para lograr el desarrollo. Éste es el momento correcto  para producir más y mejor minería, contando con una demanda sin precedentes que no se mantendrá indefinidamente. Aprovechar la oportunidad requiere actuar ahora y con decisión. Esto nos motiva a hacer este llamado a quienes aspiran a dirigir el país para dar a la minería el rol protagónico para alcanzar el  desarrollo.


Patrick Cussen

Cristián Quinzio

Leopoldo Reyes

Gustavo Lagos

Ricardo Olivares

Iván Valenzuela

Silvio Girardi

Ernesto Tironi

Juan Carlos Guajardo

Jorge Bande

Fernando Sánchez Albavera

Juan Eduardo Herrera

Juan O’Brien

Juan Ignacio Guzmán

Owen Guerrini

Jaime Bravo

Jorge Morán

dic 30

Columna publicada el 30 de diciembre de 2009. Diario La Tercera.

El rechazo de la oferta que Codelco hizo a los trabajadores de Chuquicamata, y la consecuente amenaza de huelga que esto significa, le resulta incomprensible al país.

Los beneficios ofrecidos en materia de bonos ($ 11,5 millones, un crédito blando por otros $ 3 millones) y reajuste salarial (3,8%), son considerables no sólo respecto a acuerdos laborales en otros sectores de la economía chilena, sino incluso si se comparan con los de la propia minería nacional. Baste recordar que la División Andina de Codelco alcanzó un acuerdo anticipado con bonos por $ 7.300.000 y un reajuste salarial de 3%.

Los trabajadores de Chuquicamata, en un acto más bien de voluntarismo, pretenden equiparar sus beneficios a los obtenidos por los trabajadores de Escondida en su última negociación colectiva. Sin embargo esta última mina produce anualmente el doble de cobre (1,2 millones de toneladas), que Chuquicamata (0,6 millones de toneladas), pero con sólo 2000 trabajadores propios, comparados con los más de 6000 de Chuqui. Es cierto que en esta última operación se funde y refina (lo que no se hace en Escondida), y que el yacimiento principal es ostensiblemente más antiguo, pero por lo mismo es evidente que la menor productividad laboral no justifica que se intente equiparar los beneficios de Escondida. Además el convenio colectivo acordado por Escondida con sus trabajadores es por 44 meses mientras que el negociado en Chuquicamata es de solo 36.

Pero más allá de las relevantes consideraciones económicas, lo que queda aquí establecido es que los trabajadores de Chuqui tienen una noción irreal de su rol en el país. La larga historia de las minas de Chuquicamata y El Teniente ha creado una verdadera micro-cultura que los hace considerarse privilegiados e intocables, y por ende actuar de un modo alejado de la realidad económica y social del resto del país. No se trata ya sólo de una negociación colectiva, sino de una permanente actitud de querer imponer sus términos por sobre los criterios de la administración de la empresa. Baste como ejemplo las dificultades que encuentran los gerentes para despedir trabajadores -aun cuando ello se justifique plenamente de acuerdo a las condiciones normales de cualquier empresa-, o la imposibilidad de la administración para modificar la estructura organizacional, sin el consentimiento de los trabajadores a cambio de la entrega de bonos adicionales ad-hoc.

Los chilenos apreciamos el esfuerzo de los trabajadores del cobre por crear riqueza en el desierto, así como el valor de haber constituido una empresa nacional como Codelco a partir de un largo proceso histórico y político. Sin embargo eso no puede convertirse en una carta blanca que impida que todos los chilenos, dueños de la empresa, exijan el mayor esfuerzo y rentabilidad a los activos mineros estatales.

Chile aprecia a Codelco pero también quiere tener la certeza que su manejo le pertenece claramente y no a pequeños grupos de trabajadores. Es así como hoy se hace evidente la disyuntiva a la administración de Codelco, entre ceder a estas demandas -y evitar así los costos de una paralización-, o asumir de verdad una estrategia que le de viabilidad a la empresa en el largo plazo.

Es justo reconocer que los dirigentes sindicales de Codelco han mostrado un sentido de mayor realismo y responsabilidad, entendiendo de mejor manera las circunstancias y desafíos que enfrenta la Corporación. Por ello es esperable que la razón vuelva a las bases de trabajadores y se alcance pronto un acuerdo. No hay que olvidar que Chuquicamata enfrenta el deterioro evidente de sus variables mineras y que requiere inversiones cuantiosas y complejas sólo para mantener sus estándares productivos, desafíos que requerirán de todas las herramientas que aseguren una buena gestión de los mismos. De no ser así las consecuencias las pagaremos todos en algunos años más.

Juan Carlos Guajardo B.
Director Ejecutivo
Centro de Estudios del Cobre y la Minería
CESCO

dic 28

Columna escrita para Portal Minero – 28 de Diciembre de 2009.


Culmina un año 2009 marcado por un vaivén económico de vértigo, que tuvo consecuencias importantes en el país y por cierto en la industria minera.

Cabe comenzar este recuento señalando que entre los años 2004 y 2008, los mercados de commodities experimentaron una situación que sólo se había registrado a comienzos y a mediados del siglo XX, donde los precios se elevaron muy por sobre sus registros históricos y se mantuvieron allí por varios años. El lapso que medió entre la década del sesenta y el comienzo del actual súper ciclo se caracterizó por una tendencia decreciente en los precios y costos, que llegó a instalar paradigmas muy conservadores en la industria minera, basados en creencias como que el precio de largo plazo era de un dólar por libra. La consabida irrupción de China demostró que el paradigma debía cambiar y que los precios altos llegaban para quedarse. En eso estaba la industria -tratando de convencerse que la creación de valor debía ser el nuevo criterio rector en lugar del control de costos y el crecimiento orgánico-, cuando en Septiembre del 2008 se desata la crisis financiera que fue anunciada como la peor de la historia.

Afortunadamente los hechos demostraron que China y su gran impacto en los cambios que experimenta el mundo, son un factor mucho más trascendente que los problemas de regulación y excesos financieros en EEUU y Europa. ¿Creerá la industria lo mismo o intentará aferrarse al paradigma anterior?. Esta es tal vez la pregunta más importante que marcará el destino de la minería en los próximos años.

Si bien la cartera de proyectos mineros en Chile es muy alta, en el caso del cobre predominan los brownfields en lugar de los greenfields, lo que denota que la capacidad de crecimiento no está al mismo ritmo que en la década de los noventa. Más aún, en el mundo el crecimiento de la oferta de cobre está limitada a pocos países y proyectos específicos. Se requerirá un esfuerzo considerable para que la industria minera del cobre provea la cantidad de metal que el mundo requerirá en el futuro. Y el desafío es hermoso para Chile pues es uno de los pocos países que está en una posición privilegiada para aprovechar las ventajas que se presentan.

Los commodities aumentaron sus precios durante este año, cuando la lógica indicaría que una crisis de tales proporciones supondría una baja en los precios. Muchos atribuyen a especulación este desacople, especialmente quienes prefieren creer en el paradigma anterior. El cobre ha aumentado en un 125% su cotización en este año (más que se ha duplicado), siendo el segundo commodity de mayor alza, luego del plomo y antes que el paladio.

Y si bien es cierto que hay un fuerte interés de los inversionistas por los commodities, ¿son ellos los responsables del alza o son más bien agentes informados que apuestan por un activo que tiene sólidos fundamentos?.

La tormenta fue intensa pero finalmente demostró que no es más que el reflejo de cambios profundos que ocurren en el mundo y que, estimo, favorecerán a las materias primas. Las grandes transformaciones que desplazan el centro de gravedad a Asia abrirán nuevos caminos pero la ruta probablemente tendrá nuevas y fuertes tormentas. De todos modos, la oportunidad para Chile es probablemente histórica.

Juan Carlos Guajardo B.
Director Ejecutivo
Centro de Estudios del Cobre y la Minería
CESCO

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